Ordenanza en Puerto Rico: Palabras, ¡a la cárcel!
octubre 22, 2009
Siento esta noche heridas de muerte las palabras
-Nocturno, Rafael Alberti
En el país de las palmeras de cocos rancios, las palabras están en combate. No nombremos al prodigioso lugar porque el rico puerto –para unos poquísimos- tiene el apodo gastado y la madre –la abuela, el tío, el primo segundo, en fin todo la familia- mentada.
La guasábara* no es porque no existan palabras, sino por la modita de acallarlas. Particularmente a las que se relacionan directa o curvadamente con los corderos inmolados en nombre de la patria y su hermana, la crisis económica global. -Dios los tenga en la santa gloria del desempleo y se haga la voluntad del azul supremo. Amén. Orad por los mártires que, según el huevado, salvarán al País-.
Las palabras poco queridas han sido llevadas a la cárcel del Mutismo –una concurrida avenida del país-. Las prisioneras quieren reintegrarse a la libre comunidad. Pero en una nación de disparates, a pesar de su inocencia, no se les deja salir. Y la matrícula del presidio crece y amontona.
Diariamente a las afueras de la prisión -¿cómo saber dónde empieza y culmina cada una?- hay más bloqueos y redadas. Ay, pobres palabras, ¡cómo caen! Palabras de noticieros, de periodistas, de estudiantes, de trabajadores, de religiosos, de uno que otro político, de artistas ahora viven como reos. Se les acusa de terrorista.
No a todas las palabras las persigue la Gestapo borincana. No. Hay algunas, las “politically correct”, -es decir, las que sirven para doran la píldora- , las mentiras mezquinas, las frases hipócritas o eufemismos que andan cocteleriando y de panza rebosante.
Otras, insinuativas al carácter marrano de la Uniformada o a los epítetos bien dirigidos al Ejecutivo son brutalmente condenada, so pena de muerte.
Mis palabras quieren verse la cara con los inquisidores, con los voyeurs de blogs y de correos electrónicos. Yo les advertí lo peligroso que es hablar sin tapujos. Pero las bravuconas éstas no temen ser procesadas.
*Guasábara: palabra taína que significa guerra.